sábado, 2 de enero de 2016

Mi nueva vida sin ti y tu nueva vida sin mi.

Volvemos a encontrarnos.
Mi vida ha cambiado mucho estos últimos cuatro años, no sabes cuánto.

He de decir que ya no hay odio, ni tampoco amor. No hay noches en vela, ni lágrimas en los ojos, o por lo menos, no hay lágrimas de tristeza ni decepción.
Sigo pensando en ti de vez en cuando, por supuesto. Pero no de la forma en la que lo hacía antes, 
Pero ya sabes cómo soy, que no soporto el odio, ni soporto enfados ni rencores...

La verdad es que, sinceramente, te debo una. Gracias a ti aprendí el valor de las personas. Gracias a cómo me hiciste sentir, a cómo me hiciste llorar, aprendí que si una persona puede hacerte sentir en una nube, si una persona puede hacerte reír el doble de veces que llorar, entonces, es la persona correcta.

Gracias a ti, me obligué a mí misma, me forcé. Me dije: ''Hasta aquí hemos llegado'' , y salí a la calle. Y poco a poco, por casualidades o no, he llegado donde estoy. He conseguido tener a alguien que de verdad sabe valorarme, que me hace sentir especial, que me hace verme guapa, que no me esconde ante los demás. Que me repite cada día lo orgulloso que está de mí. 

Y sí, hay días que te echo de menos, aunque no en el sentido de ''amor''. Pero fuiste importante para mí, me enseñaste mucho sobre la vida, me enseñaste a sentir, a jugármela y a arriesgar. Me gustaba cuando hablábamos sin tener que ser nada más.

Si pudiera volver atrás, no cambiaría nada excepto una cosa: Alargar el odio que te tuve, el odio que mostré a los demás y que, en realidad, no tenía. Porque si no lo hubiera hecho, quizás hoy cada uno tendríamos nuestra vida, como la tenemos ahora. Pero, podríamos saludarnos si nos viéramos, podríamos preguntarnos qué tal sin hacer daño a nadie. 
Pero supongo que eso fue culpa mía y que, en realidad, me vino bien para olvidarte. 

Ahora sé que eres feliz y yo también lo soy, mucho. Y me alegro por los dos. Pero ojalá no olvides nunca que yo sigo aquí, que en el fondo podrás contar conmigo para lo que necesites, aunque de momento tenga que ocultarlo. 

Hasta otra.